miércoles, 19 de diciembre de 2012
LLEGA EL FIN DEL MUNDO
Una profecía maya dice que este próximo día veintiuno se acabará el mundo. Supongo que no será verdad, pero por si acaso publicaré un minirelato sobre un hombre solitario que, obsesionado con el fin del mundo, decide fabricar su propio bunker en el que cree que podrá sobrevivir a la catástrofe que nos espera.
¿Tienes curiosidad sobre lo que le pasará?¿Será lo último que haga o conseguirá finalmente salvarse?
viernes, 7 de diciembre de 2012
A MI TÍA MARILUZ
Se hace muy duro perder a alguien
en estas fechas. Todos los días se apagan luces en los corazones de la gente,
pero cuando la luz es tan cercana parece que es el mundo entero el que se queda
a oscuras.
La luz de mi tía se extinguía poco
a poco mientras las calles y comercios se iban llenando de adornos y luces
navideñas, recordándonos que no hay nada más despiadado que el tiempo, ese ente
cruel que se niega a pararse para que podamos asimilar nuestra pérdida y
prepararnos para seguir adelante. Se hace difícil entender que el mundo siga
girando a pesar de todo, y estoy segura que para mi tío y sus hijos esa luz,
insustituible como su nombre, quedará fundida para siempre. Sin embargo quiero
pensar que ella les iluminará allí donde esté, acordándose de los que la
queríamos y de los que tanto la necesitaban.
Pero no quiero recordarla con
palabras tristes ni con pena. Ha tenido una familia estupenda y espero que se
haya reunido con los que más quería.
Desde aquí le mando ese beso que no
le pude dar, y con estas letras quiero despedirla y unirme a su recuerdo.
martes, 4 de diciembre de 2012
LLUVIA -CAPÍTULO XVIII-
CAPÍTULO XVIII
Cuando Rafaela le abrió la puerta su
primera impresión de la chica fue de abandono. La hermana de Vera era delgada y
baja, y estaba vestida con un chándal lleno de lamparones. Su cara mostraba la
sorpresa de alguien que no se espera visita a esas horas.
-
Pase… - su voz era dulce y delicada
– no recuerdo su nombre cuando le abrí la puerta del portal.
-
Inspector García, vengo a hacerle
unas preguntas para intentar esclarecer la desaparición de su hermana.
-
Sí… claro. No se si podré ayudarle
mucho – un llanto de bebé interrumpió su frase.
-
Si molesto puedo venir en otro
momento.
-
No, no, pase usted.
García entró en la casa. El salón estaba
desordenado, los sofás tenían los cojines colocados de cualquier manera y la
mesa del comedor estaba abarrotada de trastos propios de un bebé.
-
Siento el caos. Mi marido está fuera
y siempre estoy sola… bueno, con la niña.
-
No se preocupe – dijo García
dirigiéndose al asiento más cercano.
-
¿Quiere tomar algo?
-
No, por favor, me iré lo antes
posible para que pueda seguir con sus tareas. ¿Cuándo vio a su hermana por
última vez?
-
Pues… mmm… el día antes de
desaparecer. Bueno, no, hablé con ella por teléfono, pero no la vi.
-
Vive cerca ¿verdad?
-
Sí, unos portales más arriba.
-
¿Y de qué hablaron? Si no es muy
personal, claro.
-
La verdad, no lo recuerdo muy bien.
Solía ir mucho por su casa, pero desde que tengo a la niña estoy bastante
ocupada – Rafaela forzó una sonrisa y giró la cabeza hacia la que se suponía
que era la habitación de su hija.
-
¿La notó preocupada o distinta de lo
habitual?
-
No – la respuesta fue demasiado
rápida como para que el inspector García la creyera. Guardó silencio unos
segundos, que Rafaela aprovechó para bajar la mirada y sacar una imaginaria
mota de polvo de su roída camiseta.
-
Bien… así que no se le ocurre
ninguna razón por la que su hermana quisiera desaparecer o por la que alguien
la raptara.
-
¡Raptar! No querrá usted decir…
-
¡No, no! Por favor… desgraciadamente
aún no sabemos si ha desaparecido por propia voluntad o no, por eso estamos
investigando su entorno más cercano. ¿Todo iba bien en la vida de su hermana?
-
Que yo sepa sí, aunque ya le digo
que no estábamos tanto juntas estos últimos tiempos.
-
Sí, la niña ¿no? – preguntó García.
-
Claro.
El inspector pensó que
eso no debería ser algo que separase a dos hermanas, sino todo lo contrario.
Viviendo tan cerca lo normal es verse más con la excusa de estar con su
sobrina. Todo ello en circunstancias normales.
-
Bien. ¿En qué trabaja su marido?
-
Es marino. Pasa varios meses fuera.
-
¿Sabe que su hermana ha
desaparecido?
-
Pues no… ahora mismo está en
Australia, llama solo una vez cada quince días, más o menos.
-
Bueno, señora – dijo el inspector
levantándose – si se le ocurre alguna cosa que pueda ayudarnos se lo agradezco. Llame a la comisaría y
pregunte por mí.
-
Sí, sí, claro – Rafaela se levantó
nerviosa. La niña seguía llorando.
García se dirigió a la
puerta y en el último momento se giró hacia ella.
-
Su hermana lleva una semana
desaparecida, cuantos más días pasen menores son las posibilidades de encontrar
pistas fiables.
Rafaela lo miró con una expresión
indescifrable.
-
Piense que cualquier cosa podría ser
importante, aunque a usted no se lo parezca.
La duda se dibujó en la cara de la
joven madre, pero sus labios permanecieron sellados.
Un tímido “adiós” fue lo último que
escuchó el inspector antes de que la puerta se cerrara tras él.
lunes, 26 de noviembre de 2012
LLUVIA -CAPÍTULO XVII-
CAPÍTULO XVII
Es verdad
eso que dicen que nunca se sabe cómo puede reaccionar uno hasta que se ve en la
situación. Después de la ducha y de cambiarme empecé a ordenar mi antro. En una
esquina coloqué la manta bajo la que dormía, y al lado una mesita desvencijada
en la que puse los libros que mi captor me hizo llegar. Eran tres, una novela
negra de serie B, La Isla del Tesoro y Don Quijote de la Mancha. Por esta
selección no llegaría a saber nada más de mi captor de lo que ya sabía hasta
ahora. Empezaría a leer la novela negra, quien sabe si el tipo ese se guiaría
por ella para hacer lo que estaba haciendo conmigo… Lo que iba teniendo claro
es que o bien por sentimiento de culpabilidad o bien porque era novato en esto,
no tenía pensado hacerme daño. Decidí que eso me daba ventaja sobre él. Pero
tampoco debía relajarme. Seguí ordenando. Ahora tenía el dormitorio cerca del
viejo sillón, y éste justo debajo del ventanuco, para poder leer mejor y
aprovechar las pocas horas de luz. La silla la situé cerca del espejo, para
sentarme a reflexionar sin perder la noción de la realidad que me rodeaba.
Mirar a través del espejo me haría fijarme en las cosas desde otra perspectiva,
y quien sabe, a lo mejor conseguía encontrar alguna salida en la que nunca me
habría fijado viendo solo a través de mis propios ojos. De repente algo brilló
en mi mente. Fue un pequeño destello, una idea fugaz que me recorrió el cerebro
en milésimas de segundo. Poco a poco la idea fue materializándose. Iba tomando
forma y convirtiéndose en algo casi palpable a lo que aferrarme. Estaba claro
que mi raptor me tenía que ver a través de algo, o bien una cámara de video o
bien un agujero en alguna de las paredes del cuarto en el que estaba encerrada.
Cualquier cosa que intentase hacer fuera de lo normal sería inmediatamente
neutralizada. La certeza se apoderó de mí a medida que caminaba hacia el
espejo. Mi figura avanzaba lentamente, como un gato al acecho, mientras se
hacía cada vez mayor. Toqué la superficie suave y fría del cristal, centrando
mi vista en los objetos que había dejado atrás. Veía perfectamente la manta, el
sillón, hasta los libros… Fijé la mirada en mis pupilas mientras mi garganta
gritaba sin mover los labios ni emitir sonido alguno: “estás ahí detrás,
cabrón”.
lunes, 19 de noviembre de 2012
GLAMOUR FASHION NIGHT
La semana pasada, se celebró una noche de glamour en Vigo. Varias firmas organizaron un "fashion night" abriendo sus puertas hasta las doce de la noche con descuentos, invitaciones a bebidas, gominolas y sesiones de fotos. Es una buena idea para el comercio, tan de capa caída en los últimos tiempos. El mundo de la moda y complementos está en clara recesión, entre la subida del IVA y la caída del potencial económico de las familias. La que más y la que menos reciclamos el guardarropa de años anteriores, eso sí, adaptándolo a las tendencias de este otoño-invierno. Un collarcito de calaveras o unas tachuelas en los botines pueden darle el toque "in" al estilismo del día a día. En cuanto a la noche, aceptemos los "brillos" como gran protagonista, y siempre, unos taconazos, aunque acabemos con ellos en la mano...
¡Acompañadme a la noche más "glamurosa" del año!
La modelo y actriz Diane Kruger preside la portada de la revista con la que El Corte Inglés y otras firmas respaldaron la fashion night del pasado 15 de noviembre. La lluvia nos acompañó por nuestro recorrido por tiendas de sobra conocidas que se aunaron para hacer repuntar el sector a pocas semanas de la llegada de la temporada Navideña.
Una speaker vestida con un modelo en tonos dorados que dejaba al aire uno de sus hombros nos dió la bienvenida a la tienda del El Corte Inglés de la calle Urzáiz relatando, micro en mano, la oportunidad de aprovechar una noche llena de glamour para actualizar nuestro armario o por lo menos echar una ojeada a las nuevas tendencias con una copita de cava haciéndonos compañía ;o)
En la zona de Sfera nos ofrecieron la primera copa y unas gominolas, empezando por ahí nuestra visita por el local.
Un joven dj amenizaba la zona Jacks and Jones, de reciente aparíción en la tienda, ya que anteriormente solo estaban firmas como Only o Desigual. Y es que ellos también tienen derecho a tener su firma de moda, aunque me gustaría que algún representante se animara a convencer a las tiendas que comercialicen también la versión femenina!
Repusimos fuerzas con otra copita y un puñadito de moras de azúcar y seguimos...
La ropa estaba muy bien colocada en las distintas zonas y firmas de la tienda, para intentar llamar la atención de los clientes. Tanto las prendas como los complementos llamaban la atención por el colorido y los brillos tan de moda este otoño. El color azul petróleo y el berenjena combinan muy bien en este rincón de Tintoretto.
Agarramos el paraguas y nos fuimos a la siguiente tienda...
Allí nos esperaba un photocall montado en la entrada para aprovechar y sentirnos parte del glamour que nos rodeaba. Estuvimos un ratillo hablando con una dependienta, que nos comentaba apenada la mala organización del evento. En Stradivarius no había ningún tipo de descuento ni detalle para los clientes, con lo que es verdad que el ambiente era menos animado que en El Corte Inglés.
Entramos en Desigual, donde nos recibió una dependienta que nos obsequió con una colorida bolsa con el logo de la firma. Como siempre, no me decepcionó la colección de esta temporada, yo misma iba vestida con un modelo de la colección de verano del Circo del Sol.
En la entrada del local una chica te hacía la manicura gratis, pero no aprovechamos a arreglarnos las uña porque se estaba haciendo tarde y aún nos quedaban locales por visitar. Además de la manicura, la tienda tenía un porcentaje de descuento en prendas seleccionadas.
Tocaba entar en Mango!
Mango montó un stand con bebida de Malibú con piña. Fue muy agradable visitar la tienda con una copita de sabor tropical, para contrastar con la lluvia y el tiempo invernal de la calle. La tienda estaba muy bien iluminada y mi amiga y yo aprovechamos para recorrerla. Ella se compró un par de prendas y yo repetí bebida mientras comentaba con los chicos, que venían de Madrid para el evento, si en la capital el seguimiento de las fashion nights es mayor que aquí. Me contestaron que dependía de la zona y el tipo de tiendas, pero que aún no era un fenómeno muy seguido porque, y en eso llegamos a la misma conclusión, muchos comercios no aplicaban ningún tipo de descuento durante la velada, como fue precisamente el caso de Mango.
Nice Things nos recibió con una mesa alargada preciosa, con un lateral lleno de velas y varios benjamines enfriando en dos cubiteras.
Me llamaron mucho la atención los complementos, muy coloridos y variados. La colección de ropa otoñal combinaba de maravilla con los bolsos, carteras, collares y todo tipo de adornos para hacer más alegre la entrada al invierno.
El panel de la entrada, repleto de adornos y complementos de la tienda, era muy llamativo y no pude evitar sacarle una foto. La decoración, un poco vintage, coordinaba a la perfección con el resto de la tienda.
Y aquí acabó nuestra ruta. No pudimos entrar en Blanco porque ya estaba cerrado... Parece ser que fue una locura porque estaba todo al 40%, y que este superdescuento previo a la campaña navideña se mantuvo durante el fin de semana. No pude ir, así que creo que de esta vez me he perdido la oportunidad de comprar algún capricho a buen precio. Espero que eventos como este se repitan con el buen gusto de esta vez, aunque eso sí, con mayor empuje publicitario y ofertas!
¡Acompañadme a la noche más "glamurosa" del año!
Una speaker vestida con un modelo en tonos dorados que dejaba al aire uno de sus hombros nos dió la bienvenida a la tienda del El Corte Inglés de la calle Urzáiz relatando, micro en mano, la oportunidad de aprovechar una noche llena de glamour para actualizar nuestro armario o por lo menos echar una ojeada a las nuevas tendencias con una copita de cava haciéndonos compañía ;o)
En la zona de Sfera nos ofrecieron la primera copa y unas gominolas, empezando por ahí nuestra visita por el local.
Un joven dj amenizaba la zona Jacks and Jones, de reciente aparíción en la tienda, ya que anteriormente solo estaban firmas como Only o Desigual. Y es que ellos también tienen derecho a tener su firma de moda, aunque me gustaría que algún representante se animara a convencer a las tiendas que comercialicen también la versión femenina!
Repusimos fuerzas con otra copita y un puñadito de moras de azúcar y seguimos...
La ropa estaba muy bien colocada en las distintas zonas y firmas de la tienda, para intentar llamar la atención de los clientes. Tanto las prendas como los complementos llamaban la atención por el colorido y los brillos tan de moda este otoño. El color azul petróleo y el berenjena combinan muy bien en este rincón de Tintoretto.
Agarramos el paraguas y nos fuimos a la siguiente tienda...
Allí nos esperaba un photocall montado en la entrada para aprovechar y sentirnos parte del glamour que nos rodeaba. Estuvimos un ratillo hablando con una dependienta, que nos comentaba apenada la mala organización del evento. En Stradivarius no había ningún tipo de descuento ni detalle para los clientes, con lo que es verdad que el ambiente era menos animado que en El Corte Inglés.
Entramos en Desigual, donde nos recibió una dependienta que nos obsequió con una colorida bolsa con el logo de la firma. Como siempre, no me decepcionó la colección de esta temporada, yo misma iba vestida con un modelo de la colección de verano del Circo del Sol.
En la entrada del local una chica te hacía la manicura gratis, pero no aprovechamos a arreglarnos las uña porque se estaba haciendo tarde y aún nos quedaban locales por visitar. Además de la manicura, la tienda tenía un porcentaje de descuento en prendas seleccionadas.
Tocaba entar en Mango!
Mango montó un stand con bebida de Malibú con piña. Fue muy agradable visitar la tienda con una copita de sabor tropical, para contrastar con la lluvia y el tiempo invernal de la calle. La tienda estaba muy bien iluminada y mi amiga y yo aprovechamos para recorrerla. Ella se compró un par de prendas y yo repetí bebida mientras comentaba con los chicos, que venían de Madrid para el evento, si en la capital el seguimiento de las fashion nights es mayor que aquí. Me contestaron que dependía de la zona y el tipo de tiendas, pero que aún no era un fenómeno muy seguido porque, y en eso llegamos a la misma conclusión, muchos comercios no aplicaban ningún tipo de descuento durante la velada, como fue precisamente el caso de Mango.
Nice Things nos recibió con una mesa alargada preciosa, con un lateral lleno de velas y varios benjamines enfriando en dos cubiteras.
Me llamaron mucho la atención los complementos, muy coloridos y variados. La colección de ropa otoñal combinaba de maravilla con los bolsos, carteras, collares y todo tipo de adornos para hacer más alegre la entrada al invierno.
El panel de la entrada, repleto de adornos y complementos de la tienda, era muy llamativo y no pude evitar sacarle una foto. La decoración, un poco vintage, coordinaba a la perfección con el resto de la tienda.
Y aquí acabó nuestra ruta. No pudimos entrar en Blanco porque ya estaba cerrado... Parece ser que fue una locura porque estaba todo al 40%, y que este superdescuento previo a la campaña navideña se mantuvo durante el fin de semana. No pude ir, así que creo que de esta vez me he perdido la oportunidad de comprar algún capricho a buen precio. Espero que eventos como este se repitan con el buen gusto de esta vez, aunque eso sí, con mayor empuje publicitario y ofertas!
viernes, 16 de noviembre de 2012
EL ÚLTIMO VIAJE: CAPÍTULO VII -FINAL-
La oscuridad invernal se cierne sobre el cementerio. Empieza a silbar
un viento fuerte que revuelve el cabello de la mujer enredándoselo en el velo.
Ya no llueve, pero la temperatura ha descendido varios grados.
Cuando llega a casa y se mira al espejo ve que las lágrimas han dejado
un surco en su maquillaje. Esa noche sus sueños son muy agitados. Un hombre del
que no distingue más que una silueta la sigue por una calle solitaria y oscura.
El viento no la deja avanzar todo lo rápido que quiere, y la distancia se va
acortando poco a poco entre ellos. El paisaje a su alrededor no varía a pesar
de que no para de correr. De repente solo ve tumbas abiertas. La tierra
alrededor de las lápidas está revuelta, como si todos los difuntos hubieran
decidido salir de su eterno lecho a la vez. El hombre se para, y ya no oye
pasos tras ella aunque lo ve en la lejanía. Se acerca a las lápidas y nota los
pies enterrarse hasta los tobillos en los montones de tierra hedionda y húmeda.
Inclina la cabeza sobre los agujeros, pero no puede ver más que el vacío y la
oscuridad. No sabe porqué, corre frenética buscando una tumba en concreto. Las
letras de los epitafios están borradas, así que tiene que mirar los agujeros
uno por uno. Una corriente de viento helado le traspasa los huesos. El hombre
sigue acechando a lo lejos, totalmente quieto. Desesperada, llora sobre cada
una de las tumbas, y al caer al suelo, cada lágrima se convierte en una rosa de intenso color rojo y brillantes pétalos. No le queda más que un agujero por revisar.
Se inclina todo lo que puede, hincando las rodillas en la pútrida tierra que
rodea el hoyo y sintiendo ramalazos de un miedo gélido que le hace tiritar. No
ve nada, pero está convencida de que esa es la fosa que está buscando. De
repente una fuerza la empuja y cae al más horrible de los vacíos.
En un bar-hostal perdido en Italia, una mujer intenta seguir los pasos
de su hijo adoptivo fallecido hace dos años. Un cartel de “se traspasa” cuelga
solitario, balanceándose con la brisa matinal. La mujer pasea por los
alrededores, en el lugar que, según los informes policiales, fue el último en
el que vieron vivos a su hijo y a los chicos que iban con él. De repente le
parece ver movimiento detrás de una de las ventanas del local. A pesar de que
está cerrado con llave intenta forzar la puerta para averiguar si hay alguien
dentro que le pueda decir donde encontrar al antiguo dueño. Rodea el edificio y
ve una ventana medio abierta por la que se cuela decidida. Dentro está muy
oscuro y huele a polvo y humedad. Está en la zona de la cafetería. Escucha un
ruido. Gira la cabeza y algo le llama la atención en la barra. El cielo se
empieza a nublar y el estruendo de una tormenta que se acerca no logra distraerla de un objeto que emite destellos en el
suelo. Le es imposible reparar en la sombra sin cara ni forma que se va
acercando sigilosamente por su espalda mientras ella observa fascinada la
pequeña y brillante bola de color rojo.
FIN
miércoles, 14 de noviembre de 2012
EL ÚLTIMO VIAJE: PARTE VI
Dos bolas de cristal
brillan en la palma de su mano. Una emite una luz rojiza y la otra una luz
blanca. Antón levanta la vista y nota la impaciencia dibujada en la cara de
aquel misterioso hombre. “Debes elegir una”, le dice, “pero has de saber que la
roja te permitirá volver allí de donde has escapado y salvar a tu amiga, y la
blanca seguir un nuevo camino a partir de este momento”. Antón alza rápidamente
su mano hacia la bola blanca, pero el hombre le detiene. “Piénsalo bien, no
sabes qué os puede pasar a partir de ahora”. Rojo de ira y agotado por las
últimas horas vividas, Antón le grita que quien es, si es acaso el demonio que
les ha atacado en el pueblo, que va a denunciarle a la policía y varios
improperios más. En ese momento escucha a Paola llamarlo por su nombre desde la
furgoneta y cuando se gira para seguir insultando al dueño del bar descubre que
éste ya no está. Pero sí están las bolas, brillando aún con más intensidad
encima del mostrador. Las agarra junto con la bolsa y corre a la furgoneta. No
se da cuenta de que una de las bolas cae al suelo. El brillo se apaga y se
convierte en una simple bolita de cristal más.
Luca pone la furgoneta
en marcha y Antón intenta por todos los medios convencerlo de no ir al pueblo
fantasma. Le habla de que ha tenido un sueño premonitorio, pero solo consigue
que sus amigos se rían de él. Luca sigue conduciendo mientras bromea imitando
al dueño del bar y sus maneras misteriosas, y Paola le sigue el juego. Esto
hace que Antón se vaya enfadando cada vez más, sobre todo con la actitud prepotente
de Luca. Indignado por la respuesta de sus amigos le pide a Luca que pare la
furgoneta y le deje bajar, pero el chico dice que ni hablar, que no sea
estúpido y no les amargue el viaje. Paola intenta calmar los ánimos. Antón le
agarra el hombro a Luca, obligándole a dar un volantazo. Paola aparta el brazo
de Antón y le grita a Luca que disminuya la velocidad, pero éste, sin dejar de
insultar a Antón, se gira para golpearle. En un solo segundo el mundo gira
vertiginosamente. Tres cuerpos se mueven sin control como si estuvieran en el
tambor de una lavadora, mientras la furgoneta da varias vueltas de campana y se
aparta de la carretera hacia un terraplén de varios metros de desnivel. Uno de
los cuerpos sale despedido por una de las ventanillas mientras el auto choca
salvajemente contra un grupo de árboles.
No será hasta un par
de días más tarde cuando los encuentren. Dos de ellos están reducidos a cenizas
por culpa de la explosión del tanque de gasolina, y al otro lo descubren en
unos matorrales, bastante alejado de la furgoneta y de sus otros dos
acompañantes. Un forense determina que la muerte fue instantánea para los tres.
SEPTIEMBRE
La familia de Antón se
agolpa en el nicho donde éste pasará toda la eternidad. La lluvia les cala
hasta los huesos porque el tiempo había cambiado de repente y nadie traía
paraguas. Los sollozos de la madre de Antón acompañan el golpeteo de las gotas
de lluvia sobre la caja de madera. Este era el final de tantos días de angustia
y espera hasta poder recuperar el cuerpo de su hijo y enterrarlo en Madrid. Se
siente culpable por no haber evitado que se fuera a aquel viaje, o por no
obligarlo a ir acompañado, al menos. Las explicaciones de las autoridades
italianas le habían dejado fría y temía no llegar nunca a saber porqué todo había
acabado de esa manera. Compartía el dolor de las familias de los chicos
italianos fallecidos, pero en el fondo les culpaba por no haber cuidado de sus
hijos correctamente y que Antón corriera la misma suerte que ellos.
Cuando todos se
alejaban al acabar el entierro, la madre de Antón divisó bajo la lluvia una
sombra medio escondida detrás de unas lápidas. Le hizo un gesto a su marido de
que fuese yendo al coche y se acercó a ella. No le hizo falta acercarse
demasiado para darse cuenta de quién era.
-
Qué haces aquí –
le dijo a la sombra.
-
Tengo derecho a
decir adiós a mi hijo – le contestó ésta a través de un velo.
-
Solo lo pariste y
lo abandonaste, no era tu hijo.
-
Me lo quitaron,
no lo abandoné. Y tú le has contado que estaba muerta.
-
Era lo mejor para
él, ya lo sabes. De todas formas nunca falté a mi promesa de irte informando
periódicamente de cómo estaba.
-
¿Tienes lo que te
pedí?- preguntó la sombra.
-
Sí, era lo único
que llevaba encima cuando lo encontraron. Nunca se lo había visto, pero si es
importante para ti puedes quedártelo – la sombra agarró ansiosa el objeto que
la otra mujer le entregaba.
Cuando la madre de Antón se giró para irse, tuvo unas últimas palabras
para aquella mujer que había vivido a la sombra todos aquellos años.
-
Parece que, finalmente,
ninguna de las dos hemos sabido cuidar de él – luego se marchó corriendo hacia
el coche, donde le esperaba su marido y una nueva y dura vida sin el niño que
había criado como si fuera suyo.
Ahora está segura de que su hijo, al igual que hizo ella en su momento,
decidió no volver al pasado para corregir una mala acción y optó por la nueva
alternativa en un mundo paralelo.
Cierra los ojos mientras recuerda como si fuera este mismo instante, la noche que abandonó a su pequeño
bebé a las puertas de un orfanato. En una cestita de mimbre y envuelto en una
manta con el nombre de Antón bordado, su hijo la mira con unos ojos
terriblemente grandes y despiertos. Sin pensarlo dos veces se aleja corriendo
hacia la oscuridad. Amparada por la noche ve una luz encenderse mientras alguien
abre la puerta del orfanato y recoge la cesta. Intenta poner la mente en blanco
y no pensar en aquellos bracitos y en aquella boquita pegada a su pecho. No puede
evitar intentar ver a su hijo por última vez y se acerca de nuevo al orfanato.
A través de una ventana es testigo de una terrible escena. Dos monjas discuten
de forma acalorada, señalando constantemente la cesta donde Antón llora
congestionado. La conversación sube de tono y ve horrorizada como una de las
monjas coge un cojín y lo aprieta sobre el niño ante la mirada espantada de su
compañera. El tiempo se detiene. Ha dejado de oírse el llanto del bebé. Las
monjas miran a su alrededor y cierran inmediatamente la persiana de la ventana
desde la que una madre acaba de contemplar el asesinato de su hijo. Nota la
sangre congelarse en sus venas.
Para ella la salvación llegaría un año más tarde, cuando se casó con un
enfermero del centro y pudo empezar una nueva vida. Nunca le habló del niño,
aunque estuvo a punto de hacerlo cuando le diagnosticaron una atrofia que le
impediría tener más hijos. Un día fue a hablar con la madre adoptiva de Antón a
intentar convencerla para que la ayudara a recuperarlo, pero era demasiado
tarde. Solo consiguió de la mujer una promesa de mandarle cartas periódicamente
sobre la evolución del niño. Las lágrimas velaron su mirada, y se prometió que serían las últimas
que derramaría por él. Cuando estaba aparcando el coche en el garaje de su casa
le pareció ver una sombra detrás de una columna. Al llegar a ella no vio a
nadie, pero un pequeño destello llamó su atención desde el suelo. Recogió la
pequeña bola roja y la unió a la blanca que todavía conservaba dentro de la
bolsita, perdida en el fondo del cajón de su mesilla de noche.
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